Por Caner Anda Mellis Educación, Tecnología, Trade Limited, Türkiye
La Comisión Europea no ha dejado de insistir en que prescindir del papel no es una mera tendencia, sino un movimiento táctico. En la visión general de la «Economía Circular 1.0 y 2.0», la UE señaló que, para materiales como el papel, el cartón y los envases, los objetivos de reutilización y reciclado para 2030 son ambiciosos (por ejemplo, esperan que el reciclado y la reutilización del papel y el cartón superen el 90% o más). Además, más allá del reciclaje, utilizar menos hojas significa que quedan menos árboles en pie, se consume menos agua y energía en la producción y se liberan menos emisiones del transporte. En resumen, el objetivo de papel cero apoya directamente las políticas de la UE sobre cambio climático, eficiencia de los recursos y reducción de residuos.
Las cifras son reveladoras. En 2022, cada persona de la UE generó unos 186,5 kg de residuos de envases, y el papel y el cartón representaron alrededor del 40,8 % de ese total. Además, el sector de la pasta y el papel en la UE registró un descenso de la producción del 5,9 % en 2022, mientras que las emisiones de CO₂ del sector se han reducido a la mitad en comparación con 2005, gracias a la modernización y al aumento de la eficiencia. En conjunto, estas cifras constituyen un poderoso incentivo: no solo es bueno reducir el uso de papel, sino que es un medio para reducir el impacto ambiental, los costes y cumplir las legislaciones más estrictas de la UE.
