Por Monica Dragoromirescu, Universidad de Ciencias de la Vida «Rey Mihai I» de Timisoara
Las regiones contaminadas de Europa y de todo el mundo buscan soluciones circulares de base biológica que aprovechen los recursos locales para mejorar las cualidades del suelo afectado por industrias químicas y de energía fósil (metalurgia, minería, centrales eléctricas de carbón) que actualmente han cesado sus actividades, lo que afecta negativamente a la vida social y a las economías locales. Aplicando soluciones circulares de base biológica que aprovechen los recursos locales, estas regiones pueden transformarse en polos de crecimiento sostenible. Restablecer la salud del suelo no solo reactivará los ecosistemas, sino que también desbloqueará nuevas formas de actividad económica, haciendo que estas zonas sean más atractivas para vivir, más saludables para las generaciones futuras y mejor posicionadas para retener y atraer talento.
Estas regiones pueden desarrollarse económicamente, ser más atractivas para vivir y como niveles de vida, más saludables en general, si se implementan soluciones circulares de base biológica empezando por cada hogar, continuando con la administración local y hasta el conjunto de la economía en la transición general a la economía circular de base biológica y científica.
Se puede observar que la gestión sostenible de los biorecursos en una bioeconomía circular aporta múltiples ventajas a las comunidades locales y a los individuos al mejorar la salud, crear puestos de trabajo, aumentar los ingresos, diversificar la economía y reducir los costes asociados a la gestión de recursos y residuos.
